De los Perros y Otras Especies

Hoy por hoy es muy frecuente ver con preocupación, como por razón y ocasión del comportamiento de los perros y otra serie de mascotas, los residentes de barrios y copropiedades se tranzan en disputas, algunas de ellas sin consecuencias graves y otras con resultados inesperados.

Tener un animal en casa, impone a quien lo posee una serie de obligaciones para con el animal y para con sus vecinos, ya que sea lo primero decir, que el animal no es el problema, la raíz del mismo se encuentra en el dueño o amo, que pese a la satisfacción que le produce tener su mascota, no adopta las medidas y conductas necesarias, para que esta no cause molestias e incomodidades a sus conciudadanos.

En nuestra legislación tan prolífica en normas, encontramos la ley 84 de 1989, Por la cual se adopta el Estatuto Nacional de Protección de los Animales, la que en su capitulo segundo –artículos 4 y 5- impone una serie de deberes para con los animales, que dicho sea de paso son de obligatorio cumplimiento por parte de los dueños de los mismos, sopena de recibir una serie de sanciones entre las que se encuentran el arresto y la multa.

De otro lado y más recientemente se ha expedido la ley 746 de 2002, por la cual se regula la tenencia y registro de perros potencialmente peligrosos, con la que se busca proteger la integridad de las personas, la salubridad pública y el bienestar del propio ejemplar canino, la que al igual que la anterior, dispone una serie de conductas de observancia obligatoria por parte del propietario del animal, que en caso de ser infringidas pueden conllevar incluso al decomiso y sacrificio del animal.

Finalmente en el acuerdo Distrital número 79 de 2003, o Código de Policía de Bogotá, encontramos normas de protección a los animales y comportamiento por parte de los amos, que favorecen las relaciones de vecindad, que de ser observadas a cabalidad evitarían todas aquellas molestias para unos y otros.

Como vemos, existe legislación suficiente al respecto, lo único que hace falta es conocerla y aplicarla en toda su extensión, por que no basta con educar al animal, debemos igualmente educarnos a nosotros mismos, así como premio recibamos una galleta para perros.